Oración
para el camino (oración del Pastor Ben de Luz Divina)
Señor de la
vida y del tiempo,
Hoy me pongo delante de Ti con lo que soy.
Y con lo que todavía estoy llegando a ser.
Guárdame cerca de los niños.
a los sencillos,
A quienes buscan comprender sin miedo.
No permitas que pierda la ternura.
Ni la capacidad de explicar tu amor con gestos simples.
Enséñame a
cuidar mi propia fe.
Mientras acompaño la fe de otros.
Recuérdame que también necesito descanso, silencio.
Y tu voz hablándome al corazón.
Que mi
servicio nunca se vuelva costumbre vacía.
Si llega el cansancio, dame verdad.
Si llega la rutina, dame fuego nuevo.
Ayúdame a
vivir una fe entera.
Donde oración, educación, justicia y cuidado de la creación
No estén separadas.
Sino unidas en el amor.
Y cuando
mire atrás algún día,
Permíteme decir con humildad:
Fui fiel al llamado.
Aunque fuera pequeño,
Aunque fuera silencioso. Amén.
Lee
despacio esta oración.
Marca una palabra que hoy resuene en tu corazón.
Vuelve a ella cuando lo necesites.
Estas siguientes preguntas no son para responder rápido,
sino para volver a ellas con el tiempo, cuando tu camino haya seguido
madurando.
1. ¿Sigo creando espacios donde los niños, los sencillos
y los olvidados puedan comprender la fe sin miedo, o me he dejado llevar por
formas más cómodas, pero menos encarnadas?
2. ¿He cuidado mi propia espiritualidad con la misma
dedicación con la que cuido la fe de los demás, o he vivido solo para sostener
a otros?
3. ¿Lo que hoy llamo “servicio” sigue brotando del amor y
la esperanza, o se ha convertido en rutina, cansancio u obligación?
4. ¿Pude integrar plenamente fe, educación, justicia
social y cuidado de la creación, o aún mantengo fronteras que yo mismo levanté?
5. Cuando mire atrás, ¿podré decir que fui fiel a la
vocación que sentí —aunque fuera pequeña y silenciosa— y no solo a las
expectativas de otros?
UNA PAUSA PARA EL ALMA
“El que comenzó en
ustedes la buena obra, la perfeccionará.” (Filipenses 1:6)
Hoy siento que Dios me invita a:
Señor, aquí estoy.
Carta de tu yo presente a tu yo del futuro
Carta para cuando el camino haya avanzado
Querido Benjamín del futuro:
Te escribo desde este tiempo donde sigo aprendiendo.
Ensayando, corrigiendo, volviendo a empezar.
Tal vez cuando leas esto hayas avanzado más de lo que hoy imagino.
O quizá el camino te haya llevado por sendas inesperadas.
Quiero recordarte algo importante:
Todo lo que hoy hago nace del deseo sincero de servir.
De explicar la fe con sencillez
y de cuidar a quienes aprenden despacio,
Como yo mismo.
Si estás cansado, no te juzgues.
Si estás firme, no te olvides de agradecer.
Si dudaste, recuerda que nunca caminaste solo.
No abandones a los niños.
No abandones la creatividad.
No abandones la oración sencilla.
Ni la fe que se vive con colores, historias y gestos pequeños.
Si alguna vez te preguntas si valió la pena,
Recuerda:
No buscaste grandeza,
Buscaste fidelidad.
Sigue confiando.
Sigue sembrando.
Dios ha estado contigo desde el principio.
Y seguirá estando.
Con esperanza,
Tu yo de hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario