Oración
Mateo 13:1-9, 18-23
Amado Dios,
nuestro Padre
Gracias por
este nuevo día y por el regalo de tu Palabra, que es como una semilla llena de
vida y esperanza.
Hoy
queremos abrir nuestro corazón para escucharte. Quita de nosotros todo aquello
que no nos deja crecer: el enojo, el miedo, la tristeza, la pereza y el
egoísmo.
Haz que
nuestro corazón sea como una buena tierra, donde tu amor pueda echar raíces
profundas y dar frutos de bondad, alegría, paz, paciencia y generosidad.
Jesús,
enséñanos a escuchar tu voz con atención y a poner en práctica lo que
aprendemos. Que no olvidemos tu Palabra cuando lleguen las dificultades ni
permitamos que las preocupaciones de la vida apaguen nuestra fe.
Bendice a
los niños para que crezcan amándote cada día. Bendice a los padres, abuelos,
maestros y a toda nuestra iglesia para que juntos sembremos amor, esperanza y
buenas acciones en nuestro barrio y en nuestra comunidad.
Ayúdanos a
ser semillas de paz donde haya peleas, semillas de alegría donde haya tristeza
y semillas de esperanza donde haya desánimo.
Gracias
porque tú nunca dejas de sembrar tu amor en nuestros corazones. Haz que nuestra
vida produzca mucho fruto para tu gloria y para el bien de todas las personas.
En el nombre de Jesús oramos.
Amén.
Preguntas
para reflexionar
1. ¿Qué tipo de tierra representa hoy mi corazón: un camino duro, un
terreno con piedras, un lugar lleno de espinos o una buena tierra? ¿Por qué?
2. ¿Qué puedo hacer para cuidar la semilla de la Palabra de Dios y no dejar
que se pierda?
3. ¿Qué fruto bueno quisiera que Dios hiciera crecer en mi vida esta semana
(amor, paciencia, perdón, alegría, servicio o generosidad)?
"Sembrando una buena semilla": Durante esta semana, cada miembro de la familia elegirá una semilla de amor
para sembrar cada día. Puede ser:
- Decir palabras amables.
- Ayudar en casa sin que se lo pidan.
- Compartir con alguien que tenga necesidad.
- Perdonar a quien le haya hecho daño.
- Leer un versículo de la Biblia y ponerlo en práctica.
- Orar por una persona que necesite ánimo.
El próximo domingo, reúnanse y compartan esta
pregunta: ¿Qué semilla
sembré esta semana y qué fruto vi crecer en mi vida o en la de otra persona?
Mensaje para recordar: “Cuando dejamos que la Palabra de Dios crezca en nuestro corazón, nuestra vida se llena de buenos frutos que bendicen a los demás."
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